Lo que la inseguridad hídrica nos enseña sobre la preparación ante desastres
Por Marc Yaggi
Todos conocemos esa sensación: abres el grifo y no sale nada. Quizás se trate de un corte de suministro programado por unas horas, o quizás de una rotura en la tubería principal. Es una molestia, pero para la mayoría de nosotros es temporal. Ahora imagina que esa incertidumbre dura días o semanas, o que se convierte en una constante en tu vida. No sabes cuándo, ni siquiera si, tendrás agua limpia y segura.
Para miles de millones de personas en todo el mundo, la falta de acceso confiable a agua potable, suficiente y asequible es una realidad persistente y creciente. Esto se conoce como inseguridad hídrica. Y no solo significa que no hay agua disponible. También incluye agua no potable, demasiado cara para costearla o demasiado lejos para acceder a ella. Afecta la vida cotidiana, la salud física y mental, los medios de vida e incluso la percepción de las personas sobre su capacidad para resistir los desastres.
Fuimos coautores de un estudio, publicado recientemente in ciencia y tecnología ambiental, Este estudio examinó las características clave de las personas que informaron sobre inseguridad hídrica, en comparación con las que no, en la Encuesta Mundial de Riesgos de la Fundación Lloyd's Register de 2021. Nuestros análisis revelaron información crucial para la comunicación ante desastres dirigida a personas que han experimentado inseguridad hídrica. Basados en las respuestas de más de 125,000 personas en 121 países, nuestros hallazgos ofrecen lecciones vitales sobre cómo comunicar riesgos como inundaciones, tormentas y sequías, especialmente a las personas más vulnerables.
Entonces, ¿qué aprendimos al encuestar a personas que han vivido la escasez de agua?
Si has vivido sin agua, te sientes menos preparado para futuros desastres
Puede parecer intuitivo, pero los datos lo confirman: las personas que han pasado un día o más sin agua potable se sienten mucho menos preparadas para un desastre mayor. Este sentimiento se aplica no solo a la preparación de sus propios hogares, sino también a su confianza en la preparación de sus gobiernos locales y nacionales, así como de los hospitales cercanos.
Esto tiene sentido. Si una comunidad tiene dificultades para satisfacer una necesidad básica como el agua en tiempos normales, es comprensible que sus residentes duden de su capacidad para afrontar una crisis a gran escala. Esta "brecha de preparación" pone de relieve la necesidad crucial de fortalecer la resiliencia en las comunidades que enfrentan estrés hídrico, ayudándolas a sentirse más seguras de su capacidad para afrontar futuras crisis.
La confianza es clave: las noticias locales y los servicios de emergencia ganan la partida
Cuando las personas necesitan información vital durante un desastre, ¿en quién confían más? La respuesta fue clara y consistente en todo el mundo: en los medios locales, como periódicos, televisión y radio, y en los servicios de emergencia, como los bomberos y la policía.
Este hallazgo se mantuvo independientemente de si alguien había experimentado inseguridad hídrica o no. Es un poderoso recordatorio de que, incluso en nuestra era digital, las instituciones locales siguen siendo las voces más creíbles en una crisis. El estudio sí reveló que las personas que habían enfrentado inseguridad hídrica confiaban ligeramente menos en estas fuentes y eran un poco más propensas a confiar en líderes religiosos o personajes famosos. Esto sugiere que una comunicación eficaz ante desastres podría requerir una combinación de voces oficiales y de confianza comunitaria para llegar a todos.
El clima severo, no el cambio climático, es la preocupación más inmediata
El cambio climático es un factor clave en la inseguridad hídrica, intensificando sequías e inundaciones. Sin embargo, el estudio reveló que la preocupación de las personas por su seguridad hídrica está mucho más vinculada al miedo a fenómenos meteorológicos extremos (como inundaciones y tormentas, que experimentan visceralmente) que a la amenaza más abstracta del cambio climático (un problema global que se extiende durante décadas).
Este hallazgo fue aún más pronunciado para quienes habían vivido en condiciones de inseguridad hídrica. Sospechamos que la amenaza directa y tangible de una tormenta que contamine los suministros de agua es más fácil de comprender para la gente de todo el mundo, en comparación con los peligros complejos e inciertos que plantea el cambio climático. Para alguien que ha visto una inundación destruir su pozo local, la conexión es inmediata y personal.
¿Qué significa esto para las comunicaciones sobre la inseguridad hídrica?
La inseguridad hídrica, o la falta de acceso constante a agua potable, es una preocupación creciente que afecta a más de 3.6 millones de personas en todo el mundo. Las conclusiones de nuestro estudio ofrecen una guía práctica para la acción. Creemos que la comunicación sobre la inseguridad hídrica debe:
- Mejorar la preparación donde más se necesitaLos esfuerzos para ayudar a las personas a prepararse ante desastres deben dirigirse a las comunidades que ya enfrentan dificultades para garantizar la seguridad hídrica. Fortalecer su resiliencia ante desastres puede tener un impacto enorme en la salvación de vidas en regiones vulnerables.
- Aproveche los mensajeros de confianza universalLas alertas ante desastres y los consejos de preparación deben difundirse a través de los canales más confiables: medios de comunicación locales y proveedores de servicios de emergencia. Colaborar con estas entidades aumenta la probabilidad de que el mensaje se escuche y se crea.
- Enmarcar el mensaje para que coincida con los modelos mentales de las personasAl hablar de riesgos hídricos, es probable que empezar por la amenaza concreta de fenómenos meteorológicos severos tenga más repercusión en la gente que los detalles científicos del cambio climático. Sigue siendo importante explicar el papel del cambio climático, pero vincularlo con el peligro inmediato y observable de tormentas e inundaciones facilita la comprensión y lo hace más vívido.
En definitiva, esta investigación demuestra que la experiencia de la inseguridad hídrica influye en la percepción del mundo y sus riesgos. Al comprender estas percepciones, podemos diseñar mejores estrategias de comunicación, generar confianza y, en definitiva, ayudar a las comunidades a ser más resilientes ante un futuro incierto. La próxima vez que abramos el grifo y el agua fluya libremente, que sea un recordatorio de una seguridad que no todos disfrutan y de la responsabilidad de garantizar que todos tengan las herramientas para mantenerse a salvo ante un desastre.
Lectura adicional: Debemos afrontar la crisis existencial del cambio climático reconociéndola como una crisis del agua [Smart Water Magazine, abril de 2024]
Escrito por Marc Yaggi, Director general de Waterkeeper Alliance; Wändi Bruine de Bruin, investigadora principal del Instituto Schaeffer de la Universidad del Sur de California y profesora titular de Políticas Públicas, Psicología y Ciencias del Comportamiento; y Joshua Inwald, estudiante de doctorado en psicología social de la Universidad del Sur de California.