¡Pidamos al Secretario Rubio que negocie el tratado mundial sobre plásticos más fuerte posible!
Por: Thomas Hynes

La contaminación por plásticos sigue representando una grave amenaza para las vías fluviales y las comunidades de todo el mundo. Lamentablemente, los delegados de la Comité Intergubernamental de Negociación En diciembre de 2024 no se logró finalizar un instrumento internacional jurídicamente vinculante sobre la contaminación por plásticos. Sin embargo, hay una sesión final programada del 4 al 14 de agosto de 2025 en Suiza. Esta es nuestra oportunidad de implementar medidas concretas para abordar este grave problema.
Comunidades de todo el mundo sufren los impactos de la contaminación plástica. Recientemente, Waterkeeper Alliance Lideró el Conteo Internacional de Pellets de Plástico, donde, en una semana, voluntarios de todo el mundo recolectaron 49,223 pellets de plástico durante 354 conteos en 14 países y 30 estados de EE. UU. Este evento relativamente breve pone de relieve un problema mayor: la contaminación por plásticos afecta a la mayor parte del mundo.
El plástico ensucia nuestras playas, asfixia la vida marina, envenena a las comunidades cercanas a las instalaciones petroquímicas, se filtra en nuestros suministros de agua y alimentos, y termina en nuestros cuerpos. Por ejemplo, mSe han detectado microplásticos en sangre, pulmones, saliva, esputo, placenta, heces, hígado, estómago y orina humanos.
El plástico es una amenaza en cada etapa de su ciclo de vida. Se fabrica a partir de combustibles fósiles tóxicos y se convierte en pellets de preproducción, que se pierden fácilmente durante el transporte, causando estragos en los ecosistemas. A pesar de que la producción de plástico aumenta año tras año, solo alrededor del 10 % se recicla. Esto empieza a explicar por qué tanta contaminación plástica termina en nuestras vías fluviales y en otros lugares donde no debería estar, y por qué debemos actuar de inmediato.
No podemos permitirnos promesas vacías, como el reciclaje químico, que libera sustancias tóxicas en las comunidades vecinas, de primera línea e indígenas. Estas son distracciones. En cambio, necesitamos soluciones reales, como la reducción y la reutilización, necesarias para frenar la avalancha de contaminación plástica.
En concreto, debemos aprovechar esta oportunidad para abogar por un Tratado Mundial sobre Plásticos sólido que:
- Incluir el fin de la producción de plásticos;
- Prohibir los productos y envases de un solo uso;
- Transición a una economía baja en carbono, libre de tóxicos, cero residuos y basada en la reutilización que garantice la protección de los derechos de los trabajadores; y
- Proteger los derechos humanos de los pueblos indígenas, las comunidades de primera línea y las comunidades vecinas que se ven más gravemente perjudicadas por la producción, el uso y la eliminación de plásticos.
Tenemos la oportunidad de abordar la contaminación plástica y trazar un nuevo camino para dejarle a la próxima generación un mundo más limpio y seguro. Pero primero, ¡debemos actuar!